Amaral tiene una personalidad llena de inquietudes plásticas, su sentido creativo oscila entre extremos tan aparentemente distintos, como diseñar textiles que él mismo después realiza y crear pequeñas esculturas en bronce, un poco a la manera de Michael Ayrton, personalidad tan diversificada como la de Amaral.
Sus pinturas, dibujos y collages, que ahora se exponen por primera vez, son a veces totalmente abstractos, y otras como es el caso de los caballos casi infantilmente figurativos.
A pesar de estos extremos hay una cierta identidad en sus obras; tema o no tema, la relación de los grandes espacios y su equilibrio bien resuelto, con otros puntos de marcada y obsesionante fijación, establecen una especie de diálogo muy particular que permite ver los nexos entre actitudes tan contradictorias y producto la mayoría de las veces, de estados más bien anímicos que planteamientos de orden plástico.
—F.M.S. 1964.
