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• 119 • Quiroz, Fernando. «¿Mirar y no tocar?» El Tiempo , 11 de octubre de 2011. JA-PUB-P-2011-El-Tiempo-001.pdf ¿Mirar y no tocar? Si tuviera que renunciar a alguno de los sentidos, ¿cuál elegiría? La pregunta es perversa y suele formar parte de esos juegos un tanto macabros en los que se tienta a la imaginación para que explore más allá de lo conocido, de lo habitual, de lo seguro. AA lguna vez me la formularon y la respuesta estuvo cargada de dudas. Pero algo fue muy claro desde el comienzo: el último de los sentidos al que renunciaría sería la visión. Basta con avanzar un poco en aquella opción fatal para sentir un enorme desasosiego: pensar, por ejemplo, en la imposibilidad de contemplar a los hijos y a la mujer, en tener que renunciar a ver la propia cara reflejada en un espejo. En el listado de tantas opciones negadas, muy pronto se llegaría a la triste confirmación de que el arte -una pintura bella: una de esas mujeres de cuellos largos y seductores de Modigliani, por ejemplo, o una de esas obras que desgarran cada vez que se tienen en frente, como la Violencia de Obregón- engrosaría la lista de lo prohibido. A menos que se aprendiera a ver -a mirar, a admirar- por medio del tacto, y los museos siguieran el ejemplo de la Galería de los Oficios, en Florencia, que acaba de inaugurar una versión en tercera dimensión de El nacimiento de Venus, de Botticelli, sin duda una de las obras emblemáticas del Renacimiento, que ahora puede ser tocada y recorrida con las manos. Es una hermosa y justa opción para que los ciegos puedan acercarse al arte. Pero también lo es, quizás, para que los que tenemos la fortuna de gozar de la visión cerremos los ojos por un momento y les demos más juego a los otros sentidos. Recuerdo ahora a uno de Reportar Portada Por: FERNANDO QUIROZ 11 de octubre 2011 , 12:00 a. m. Comentar SUSCRÍBETEX$2700 /3MESES INICIARSESIÓN MISNOTICIAS SECCIONES los artistas más divertidos que he conocido: Jim Amaral. Alguna vez, hace muchos años, en desarrollo de una entrevista para este mismo diario, Amaral me invitó a tocar sus esculturas para que comprobara la sensualidad de sus mujeres a pesar del bronce duro y frío con el que habían sido creadas. Y para dar ejemplo, él mismo pasaba sus manos por la intimidad metálica de su obra, impecable aun en aquellos ángulos que luego quedarían escondidos a los ojos de los espectadores. Cómo me gustaría cerrar los ojos frente al Guernica, por ejemplo, que tantas lágrimas me ha hecho derramar, y poder recorrer con mis manos el horror que allí se narra. Y aprender que hay escenas, imágenes y mundos que se ven con otros sentidos. Con los ojos bien cerrados, como en la película de Stanley Kubrick. fquiroz64@gmail.com ¿Te gusta estar informado? Disfruta del mejor contenido sin límites. Suscríbete aquí. Descubre noticias para ti Empodera tu conocimiento EnLaPicota,18 internos LGBTIQ+segraduaronde diplomadoennegociosde moda LAPICOTA 11:14A.M. BlackFriday:Hastael70% dedescuentosenunsolo lugar BLACKFRIDAY 11:12A.M. Pueblos indíge Amazonasrecl Corteatención NOTICIASET 10:58 BOGOTÁ NOV.23DE2022 Habitantesdecalle amenazanaresidentescon tirarlesácidoen lacara GENTE NOV.23DE2022 Expertoexplicaporqué ovejasestaríandando vueltasencírculopor14 días CALI NOV.21DE2022 Dolorporpilotodeavioneta enMedellín:amóvolary lo hizoconJames
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