5 6 La figura hueca y acorazada del poeta muerto da pie a la aparición de otras imágenes relacionadas, tales como Vehículo del poeta I , Vehículo del poeta II ( 1992 ) y Reliquia de poeta ( 1992 ), en las que un par de manos en- cadenadas adquieren un valor simbólico extraño y lleno de evocaciones respecto a la libertad. Ca ras, c as c a rone s, más c a ras El asunto de la identidad y la necesidad de protección se encuentra en una serie de obras que representan cabezas, cuyos rasgos físicos simplifica y generaliza hasta hacerlos desaparecer, quedando entonces convertidas en meros caparazones, en corazas o en antifaces. Unos y otros cumplen con la función de ocultar la identidad o de poner a salvo el rostro; algunas están abiertas, dejando ver el interior vacío, donde reside lo que las ha inspirado: el deseo de protegerse, de ser poseído o dominado 48 . Una gruesa herrumbre cubre las superficies, que se ven como corroídas por el orín o cubiertas por sedimentos marinos de origen milenario. Las esculturas tituladas Cascarones (I, II, III, IV, V, VI, VII) , realiza- das entre 1990 y 1992 ; la serie Cara (Nº 1 a 14 ) , de 1991 - 1996 ; Cabeza con cubierta ( 1992 ); y la serie Yelmo ( 1991 - 1996 ), pese a sus particularidades individuales, se refieren todas al enigma de la identidad y a la necesidad de protección. Unas ostentan toscas escafandras, sometidas a inclemen- cias sin nombre. Otras son abstracciones de rostros que han perdido por completo los rasgos humanos hasta convertirse en las paradójicas facha- das de cabezas sin cara, en caretas abstractas, o en restos petrificados, que han sobrevivido a la descomposición. Otras más resultan ser partes de antiguas armaduras remendadas y aherrojadas. Cabeza con alerón Nº 1 ( 1993 ) parece hecha con los sobrantes de una armadura trajinada en cruentas derrotas padecidas por el caballero inexistente. Cabeza y rueda ( 1996 ) está encadenada a su base como a su propio destino de concha vacía. Un poema de Nemesio Sánchez, que Amaral reprodujo en el catálogo de una exposición de 1991 , en la que presentó varias de estas obras, ayuda a entender bien el sentido de las mismas: Sueño Soñé que las piedras no tenían forma, que las flores no tenían colores, que los pájaros no tenían alas, que los árboles no tenían tronco, soñé que los hombres ya no tenían cara… hacía tiempo que no lloraban... 49 . Patinadas en verdes o grises, agrietadas, dotadas de pasadores o di- versos elementos estructurales o complementarios, parecen desenterra- das de fondos abisales o de la noche misma de los tiempos. Inquietantes en su mudo testimonio de cascos defensores de cabezas que ya no exis- Cascarón Nº 3, 1990. 28 × 20 × 20 cm, bronce. JA018. Cascarón Nº 6, 1990. 35 × 35 × 23 cm, bronce. JA024.
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