5 3 Vi g i l ant e s l una re s Las primeras esculturas fueron elaboradas entre septiembre de 1989 y abril de 1990 , y configuran la serie titulada Vigilantes lunares ( Moon Wat- chers ). Cada uno de los seis personajes posee piernas a manera de colum- nas y los brazos han desaparecido al integrarse al tronco. Algunos tienen alas o escamas y varios se encuentran como tachonados de puntos. Si ciertas figuras son claramente masculinas, algunas carecen de sexo y otras más exhiben una ambigüedad característica. Las cabezas ovaladas sobre los cuerpos monocromáticos, entonados con sutiles pátinas, hacen eco de áridos y fríos reflejos lunares. El conjunto resulta ser una suerte de coro angélico contemporáneo, que no canta las glorias celestiales, sino que con su presencia en la tierra, desde la que parecen querer des- cifrar el porvenir, comprueban el destino inapelable de los mortales. En comparación con las realizadas en la década de los sesenta, estas figuras establecen una nueva estética al adoptar poses quietas, inspiradas en fi- guras africanas, egipcias, precolombinas y de la isla de Pascua. Amaral quería captar con ellas “el silencio del universo” y crear una presencia que “acompañe de manera diferente” 45 . La serie evolucionó en el tiempo hasta quedar compuesta por diez piezas. Obras como Vigilante lunar IX ( 1996 ) y Vigilante lunar × ( 1997 ) horadan el vacío con sus brazos, inopinadamente convertidos en tira- Vigilante lunar 1, hombre, 1989. 175 × 66 × 51 cm, bronce. JA001. Vigilante lunar 2, mujer sin senos, 1989. 160 × 66 × 51 cm, bronce. JA002.
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