5 2 asimilaba gran cantidad de información sobre los procesos técnicos al lado de artesanos expertos en fundición, moldes y pátinas, y trabaja- ba intensamente hasta terminar las obras. Posteriormente encontró un fundidor en Bogotá con el que pudo iniciar una buena colaboración, lo que le permitió trabajar en bronce también en Colombia. En 1990 presentó en la mencionada galería norteamericana los re- sultados de su renovado interés por la escultura, con el título de Solilo- quios , que abarca las series Vigilantes lunares , Poeta muerto , Cascarones , así como sirenos, hermafroditas, fragmentos de torsos femeninos y masculinos, hombres alados y figuras humanas con brazos alargados en espiral. En estas piezas, como en el resto de su trabajo escultórico, pierde preponderancia el tema del sexo, tan esencial en los dibujos, y gana especial importancia la figura humana, bien como busto o como cuerpo entero, sometida a diferentes transformaciones y sim- bolizaciones. El variado conjunto presentado en esta exhibición puede enten- derse como el planteamiento de todo un programa escultórico que el artista desarrollará y profundizará a lo largo de los años posteriores. Al establecer sus líneas temáticas fundamentales, busca también asumir un lenguaje personal en el trabajo con el volumen, nutrido por sus experiencias como dibujante y pintor. Tal lenguaje se caracteriza por la notable riqueza de texturas y pátinas, así como por una voluntad escul- tórica de hibridar y metamorfosear a las figuras. Ellas carecen reitera- tivamente de pies y de rostros definidos o realistas, y están dominadas por una frialdad emotiva que contrasta con la riqueza imaginativa de su concepción. En las figuras de cuerpo entero conviene destacar aspectos comu- nes, tales como la configuración de un particular canon anatómico, la vigencia de renovadas leyes de transformación y desintegración, y la creación de un universo iconográfico de orden metafórico, referido a aspectos complejos de la condición humana. Tanto en Vigilantes luna- res como en las demás figuras, el cuerpo del personaje es simplificado hasta el máximo, para configurar una geometría tridimensional cuyo propósito podría ser elaborar, desapasionadamente, una metáfora o un símbolo de la condición humana, que años más tarde quedará cobijado con la denominación de No hombres . En un principio, el artista realizó todas las ideas que se le presenta- ron, con el fin de explorar temas y dominar aspectos fundamentales como el ensamble de las partes o los acabados y texturas. A medida que refinó sus conocimientos técnicos, se concentró en torno a la figura humana, con la cual expresó sus preocupaciones sobre las pulsiones de vida y muerte, libertad y sometimiento, poder, desprotección, soledad e identidad.
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