4 7 todo lo viviente. El artista meditabundo, que renuncia a la decoración y a las imágenes agradables y fácilmente identificables, guarda paciente silencio ante la constatación de lo irremediable. El conjunto de pinturas cobijadas con la denominación De profundis ( 1985 ) se inspira en la extensa carta que con el mismo título escribió Os- car Wilde en 1897 al cabo de sufrir dos años de cárcel. Allí hace varias reflexiones sobre el dolor, en una de las cuales se lee: Yo veo ahora que el dolor, por ser la emoción suprema de que el hombre es capaz, es a la vez el tipo y la prueba de todo gran Arte. Lo que el artista va siempre buscando es ese modo de existencia en el que el alma y el cuerpo son una unidad indivisible; en el que lo exterior es expresivo de lo interior; en el que la Forma revela 41 . Doble sol, 1997. 48 × 57 cm, tabla, lino, y acrílico. JAZ111 bis.

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