3 9 ( 1977 ), Florecido ( 1977 ), las series Rosas y pétalos ( 1977 ), Crecimiento vegetal ( 1977 ) y, en particular, Florejas ( 1978 ), donde la hibridación entre elementos vegetales y corporales cobra plena expresión. De este modo, la botánica entra a formar parte de la gramática creada en las exploraciones sobre la anatomía y la identidad sexual feme- nina y masculina. La flor emerge como un estandarte fálico, como receptáculo de los órganos sexuales del reino vegetal, y prospera en una suerte de correspondencia biunívoca con los órganos humanos. Según el artista, la flor adquiere una connotación simbólica referida a la reproducción feme- nina. Si están en la naturaleza, se cortan para que ofrezcan placer al mirarlas. Sin embargo, al hablar del ser humano se produce un tabú que cambia su referencia… son prohibidas 39 . El artista utiliza un esquema común en todas ellas, integrado por el suelo, el tallo y un firmamento gris apenas insinuado. El eje vertical lo ocupa la flor invisible, enraizada de manera diversa. Cada una es el resultado de hibridaciones vegetales y humanas, cuyas posibilidades de combinación son inagotables: ojo-dedo-pétalo-uña-sépalos-dien- tes-yemas-boca-filamentos-areola-pedúnculo-tallo-hoja-pene-es- tambres-oreja-rizoma-espiga-bulbo-espinas-pelos-vulva-pistilos-la- bios-brotes. Así Amaral subvierte lo que Linneo ( 1707 - 1778 ) llamó el “sistema natural” de clasificación de las plantas, pero parece coincidir con Camerarius ( 1665 - 1721 ), quien en De sexu plantarum epistola dejó establecido por primera vez el carácter sexual de las flores. Esto que- da al descubierto con elocuente desnudez en sus peculiares especí- menes. No obstante, la morfología de cada una se cuida de guardar bien el enigma de su propia identidad: ¿qué son estas flores invisibles? ¿Monstruos vegetales? ¿Jeroglíficos cuya clave apenas se ha insinua- do? En cualquier caso, plantean una invitación a la mirada para que descubra cada una de las partes componentes y la forma sutil como se unen entre sí, en una continuidad sin ruptura que sólo puede existir en el imaginario y en el papel. Las Flores invisibles dieron paso a un conjunto de dibujos en técnica mixta sobre papel o pergamino, cuyos títulos hacen referencia literal al fenómeno geológico del metamorfismo, conjunto de transforma- ciones que sufren las rocas como resultado de temperaturas y presio- nes extremas, que las conducen a una modificación en su estructura y composición. Un caso típico de este fenómeno es el mármol, mineral que es resultado del metamorfismo de las calizas. Series como Cre- cimiento metamórfico 1 - 8 ( 1978 ) o Lamento metamórfico para dos ( 1978 ) no se refieren, sin embargo, a un fenómeno mineral sino más bien a uno de índole fantástica, relacionado con La metamorfosis de Franz Kafka. Una rosa y pétalos, Nº 1, 1977. 25 × 20 cm, papel, lápiz, acuarela y rosas secas. JA085. Una rosa y pétalos, Nº 2, 1977. 34 × 25 cm, papel, lápiz, acuarela y rosas secas. JA086.

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