2 7 que lo mira y que también lo desea, la conciencia se convierte en conocimien- to del noconocimiento, de la imposibilidad, en certeza de la impenetrabili- dad, la incognoscibilidad del otro que está ahí, delante de nosotros. Por esto la mirada es nostálgica. Esta es la pena infinita del agua 32 . Las versiones de Narciso de la segunda mitad de los años setenta invo- lucran tanto el deseo de trascendencia como la pregunta sobre la identi- dad, al igual que el desenlace fatal que conlleva todo esto. Con frecuen- cia dota al personaje de una máscara funeraria que opera como el doble o el reflejo de su propio rostro: Una máscara lateral para Narciso ( 1976 ), Máscara para Narciso ( 1977 ), Narciso usando una máscara mortuoria ( 1977 ), Narciso, una máscara detrás de su sueño I ( 1977 ), Narciso: su máscara despierta en la noche ( 1977 ), Narciso visto desde el interior de su máscara I y II ( 1977 ). En Narciso: una máscara descansando ( 1977 ), el rostro de perfil reposa en un pedestal sobre el que pronto descubrimos alusiones fálicas. Narciso: una máscara mortuoria bajo error ( 1977 ) se desarrolla en dos áreas. En la primera, la cabeza acostada de Narciso presenta su delicada y transparente máscara funeraria. A continuación, en la siguiente zona se encuentra no el espejo en el que se enamoró de su propia belleza al verse reflejado, sino más bien los restos de una fosa común en distintos estratos de acumulación: Narciso: una máscara descansando, 1977. 34 × 45 cm, tabla, pergamino, acrílico, lápiz y gouache . JA093. sigue en la página 31

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