2 3 unas con otras en el río de la mirada y en el flujo de la memoria y las fantasías. En su peculiar compendio moderno sobre la fábrica del cuerpo hu- mano, Amaral comprueba que éste no es sólo materia tangible. Órganos sexuales, reacciones fisiológicas y zonas erógenas son también formas sim- bólicas producidas por un animal simbólico. No se trata, por tanto, de la exhibición inopinada de las partes pudendas del “animal racional” a la luz de caprichos surrealistas. El artista establece que habitamos y producimos un conjunto de símbolos en los que se encarnan las sensaciones, deseos, fantasmas y sueños, que no quedan indemnes frente al paso del tiempo. En ellos se cifra lo sensible, que se convierte en sentido en una doble acep- ción: en cuanto experimentado o deseado, y en cuanto depositario de significados. Por esto aquí “los sentidos” no son los cinco convencionales, sino que están constituidos por el vasto conjunto de todas las experiencias sensoriales del cuerpo, que se integran a lo conservado en la memoria, a lo desarrollado en el imaginario y a lo producido por el deseo incons- ciente, al ritmo de combinaciones y exploraciones de posibilidades, cuya reiteración obsesiva está al servicio de la afirmación de la identidad. Representar tales formas simbólicas y materializarlas ante nuestros ojos para que nos den en qué pensar, tal como lo hacen todo símbolo y todo mito, fue la tarea cumplida durante más de una década, a lo Carta doblada, sellada, 1975. 43 × 32 cm, papel antiguo, lápiz y acuarela. JA030.

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