1 6 bogotano que existía entonces, que estropeaba la mayor parte de las piezas modeladas en barro que le entregaba para fundir 14 . Este episodio marca el surgimiento de una constante a lo largo de su trabajo creativo: una experiencia de pérdida impulsa el cambio de temática y de técnica, en ciclos que duran diez años, aproximadamente. La invenc i ón de un l engua j e : j e rog l í f i c o s de l o s s ent i do s Con la exposición que presentó en la galería Buchholz de Bogotá en 1969 , Amaral estableció un lenguaje figurativo personal, coherente y distintivo, mediante el cual renuncia a las convenciones de las vanguar- dias 15 . Estuvo integrada por 25 dibujos a lápiz sobre papel, muchos de ellos titulados en forma genérica y secuencial ( Dibujo Nº 1 a Dibujo Nº 17 ); algunos incluyen una breve descripción ( Dibujo Nº 6, U n pulgar y detalle ), mientras otros mencionan las partes anatómicas representadas ( Una boca y una boca ; Tacto, boca ; Perfil ) 16 . De acuerdo con una nota es- crita por el artista en el catálogo, Estas imágenes hablan de eso que ya se ha visto y debiera verse otra vez. Hablan de lo que debiera oírse en voz baja, de lo que nos cuentan, de lo que pensamos o de recuerdos vagos de nuestro interior. Forman parte de cada uno de nosotros y debieran tenerse en cuenta como un pensamiento que emana de la soledad de una multitud; cuando nos vemos alejados de seres que nos rodean y nos sentimos convertidos en fragmentos que tienden a unirse y separarse incansablemente. Tienen que ver con cosas de todos los días: lo que existe entre unos y otros; un estado de ánimo que regresa o una ilusión que se convierte en fantasía real. Son un diálogo mudo de la persona con los trazos, las formas, las sombras y con lo que nos pudiera unir a los sentimientos o al mundo. Imágenes que llegan a ser sueños diurnos de tonos grises, pálidos y secos con toques de pulsaciones frías, hostiles y fugitivas que aparecen en los momentos cuando no se sueña 17 . De este modo comienza por construir una suerte de abecedario per- sonal de imágenes o “diccionario iniciático” 18 , a partir del cual, en los años sucesivos, desarrollará intuitivamente todo su proyecto, en el que será fundamental la exploración del inconsciente y su expresión plástica. Lo irá dotando de unas leyes propias de transformación, que contribu- yen a crear y a renovar el significado literario de cada pieza, el cual no es discernible de modo evidente y fácil, sino que queda abierto ante el imaginario del espectador. Este sistema de correspondencias, que en forma sorpresiva y des- acostumbrada combina varias partes del cuerpo humano, dibujadas con líneas muy finas y sombras delicadas, dio lugar a que al artista, de ma- nera superficial, se le considerara en cierto momento un seguidor del surrealismo 19 . Éste no era su propósito, a pesar de que logró generar toda una poética del absurdo. En realidad, en estas obras Amaral trabaja como un “escribano de imágenes” 20 que tiene la intención de darles el Hombre con brazo y tres dedos, 1960. 67 × 46 × 15 cm, bronce. Original, fuera de exposición. Mujer con brazos arriba, 1959. 28 × 13 × 14 cm, bronce. Original, fuera de exposición.
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