1 3 Los anticaballos de Amaral no tienen cabida en ninguna apoteosis. Estos caballos hombres, de dibujo pretendidamente inhábil, descaradamente impúdicos, son creaciones de la soledad, son el diálogo imposible, la comuni- cación trunca. Languidecen solos y tal vez pretenden alcanzar por el sexo la exaltación que esta misma falta de comunicación hace posible 5 . El crítico Walter Engel, nacido en Viena (1908) y establecido en Co- lombia entre 1938 y 1969 , subrayó la calidad de los cuadros abstractos: En los collages hay ideas y calidad, y un bien empleado sentido por lo decora- tivo; y en los dibujos, fantasía y una inconfundible vocación por la expresión gráfica y lineal. En calidad, tales trabajos tal vez no son inferiores a los figu- rativos 6 . No obstante, reconoció que en las pinturas y dibujos de caballos se manifestaba un pintor “técnicamente formado”, que empieza a descu- brirse como “artista creador”. Precisó la diferencia entre este trabajo y el de los artistas ingenuos, en los siguientes términos: La pintura de Amaral tiene algo ingenuo, cierto rasgo de trabajos infantiles. Sin embargo, hay que distanciarla con toda precisión de la “pintura ingenua”. Para él, los caballos forman primordialmente un elemento plástico-expresivo. Arriba: Figuras de fondo de sepia, 1965. 30 × 37 cm, papel, tinta y acuarela. Fuera de exposición. Abajo Abrazando un caballo, 1964. Sin dimensiones , papel, tinta negra y sepia. Fuera de exposición.
RkJQdWJsaXNoZXIy Njg5NjMy